Leonardo Luna Guerrero, de 13 años, viajó con su familia hasta el parque acuático Xenses, ubicado en Rivera Maya, México, para celebrar que habían superado con éxito el Covid-19. Leonardo se metió a una de las piscinas y comenzó a sentir como una de sus piernas era succionada por un filtro de agua. Su padre logró sacarle, pero había tragado demasiada agua y su cuerpo estaba bastante golpeado.

El niño fue trasladado de emergencia a una clínica de Playa El Carmen, pero murió al día siguiente por dificultades en sus pulmones. Su padre, Miguel Luna Calvo, cardiólogo, denunció que su hijo no recibió la atención médica justa y que tampoco le permitieron a él hacerlo.

Una vez Leonardo murió, la clínica no quería entregar el cuerpo a los familiares si no firmaban un documento en el que afirmaban “perdonar” al parque acuático de lo ocurrido, reseño RT. Ahora el Grupo Xenses, está siendo investigado por homicidio culposo, según la Fiscalía del estado mexicano de Quintana Roo.

El parque ha emitido un comunicado en el que lamentan la muerte del menor, se disculpan por lo ocurrido, y aseguran que fue un “error humano” y que ellos tomaron las acciones correctas y pertinentes cuando se presentó el accidente.

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