Lizzy Evans, era la madre de 4 niños, cuando estaba en su último embarazo le diagnosticaron cáncer de cuello uterino, los dolores en su cuerpo no paraban y debía dar a la luz lo más pronto posible para comenzar un tratamiento que pudiera salvarla. Y así fue, dio a luz y comenzó a medicarse contra esta terrible enfermedad.

Lizzy, superó el cáncer, pero unos meses después empezó a sentir mucho dolor en el cuerpo, sobre todo en sus costillas, hombros, espalda y estómago. Los médicos le revisaron y explicaron que los dolores eran consecuencia del tratamiento que derivo en una menopausia temprana.

Sin embargo, la joven de 27 años, experimentaba cada vez más dolor, los exámenes a los que debía someterse se suspendieron a causa de la pandemia por Covid-19 y los médicos seguían asegurándole que solo se trataban de dolores musculares, por lo que le recetaban analgésicos y enviaban a casa.

Hasta que un día Lizzy, no pudo más, sus familiares tuvieron que llamar a una ambulancia para llevarla al hospital, los dolores no le permitían si quiera respirar. Ahí, se dieron cuenta de que el cáncer había vuelto y esta vez ocupando también sus pulmones, cerebro y columna vertebral. Su muerte era inevitable.

Lizzy tuvo escaso tiempo para casarse con su esposo y llenar de amor a sus pequeños de nueve, ocho, dos y un año. recordarle a su madre el valor que tenía en su vida y concienciar sobre el cáncer de cuello uterino. El 31 de marzo de este año, murió acompañada por sus familiares.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com