El Premio Nobel de Paz 2024 fue entregado a Nihon Hidankyo, una organización conformada por los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki.

En 1945, Japón y Estados Unidos llevaban cuatro años enfrentándose en la Guerra del Pacífico, uno de los escenarios más activos de la Segunda Guerra Mundial. En ese año, el entonces presidente de Estados Unidos advirtió a los japoneses sobre «una destrucción rápida y absoluta» si no se rendían. Unos días después, el 6 y el 9 de agosto, en Hiroshima y Nagasaki respectivamente, estallarían las primeras bombas atómicas lanzadas en territorio civil en la historia de la humanidad, detonadas por Estados Unidos.

Las consecuencias fueron devastadoras y han dejado secuelas hasta la fecha. Según un informe de la BBC, aunque no existen cifras exactas del número de muertos, se estima que fallecieron 110.000 personas el día de los bombardeos, y la cifra pudo haber aumentado a 210.000 en los meses siguientes debido a los efectos de la radiación.

79 años después, Nihon Hidankyo, la única organización japonesa formada por hibakusha (sobrevivientes de las bombas atómicas y de hidrógeno), ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz «por demostrar, a través de testimonios de sobrevivientes, que las armas nucleares nunca deben volver a utilizarse».

Nihon Hidankyo, o la Confederación Japonesa de Organizaciones de Víctimas de las Bombas Atómicas, fue fundada en 1956, 11 años después de las detonaciones. Representa a todos los hibakusha. Según su página oficial, hasta 2016, había 174.080 hibakusha viviendo en Japón, mientras que otros residen en Corea o en otras partes del mundo.

Su trabajo incansable se centra en generar conciencia mundial sobre los terribles efectos de las bombas atómicas y luchar por la prohibición total de estas armas. Sus esfuerzos incluyen testimonios personales, visitas a instituciones internacionales como la ONU, y una amplia gama de actividades educativas tanto dentro como fuera de Japón.

El comité noruego del Nobel destacó su «testimonio único» y su capacidad para mostrar el horror indescriptible que producen las armas nucleares, algo especialmente relevante hoy en día, cuando el «tabú nuclear» está bajo amenaza. El comité subrayó que, en un momento en que las potencias nucleares están modernizando sus arsenales y nuevos países buscan adquirir armas nucleares, es crucial recordar el impacto devastador de estas armas.

Los hibakusha han sido fundamentales para mantener vivo ese recordatorio, advirtiendo sobre el riesgo de la proliferación nuclear y el peligro de su uso en los conflictos actuales.

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