Existe un hombre que fácilmente podría meritar el título de ‘El ladrón de libros’ y no se trata de una novela.
Filippo Bernardini, un hombre italiano de 30 años, confesó haber robado más de 1000 manuscritos no publicados de autores de ‘alto-perfil’.
Su técnica estaba informada por sus varios años como empleado en la gigante compañía editorial Simon & Schuster con base en Londres. Bernardini se hacía pasar por un figura de la industria editorial convenciendo a sus víctimas que le transfieran sus trabajos a él, así de simple.
Aunque Bernardini se declaró culpable en Nueva York por fraude electrónico, lo que enigma a los investigadores es el motivo del delito. Resulta que el ‘ladrón’ nunca compartió ninguno de los manuscritos que recibía, ninguna ha sido filtrado en internet, ni tampoco se han hechos grandes demandas ‘de rescate’ o blackmail.
Los mismos autores a quienes se les fueron robados sus escritos se cuestionan de las razones de Bernardini. Para grandes nombres como el de Margaret Atwood, Ian McEwan y Sally Rooney este es un misterio que ha estado rodando el mundo literario hace años.
Daniel Sandstrom, por ejemplo, editor de la editorial sueca Albert Boniers Forlag, que fue atacada dijo que era difícil saber cuales eran las motivaciones de este scam.
«La respuesta literaria a esa pregunta, creo, quiero decir, alguien lo estaba haciendo por la emoción de hacerlo y hay un enigma psicológico en el fondo de esta historia», le dijo a la BBC.
«Una respuesta menos romántica sería que… era alguien a quien le gustaba sentirse importante y mover los hilos, y que esto era un truco para lograrlo».
Desde el arresto en enero del año pasado, los investigadores del FBI han encontrado más de 160 falsos dominios de internet que datan desde el 2016. Es desde estos correos – muy similares a los de las correos oficiales de las casas editoriales – que Bernardini pedía los manuscritos al los autores, agentes, editores e incluso a los jueces de ciertas competencias.
Una de las autoras que fue desde el inicio muy abierta con el robo de su novela fue Margaret Atwood quien en una entrevista para The Bookseller en 2019 confirmo que ‘estaba preocupada por el robo del manuscrito’ de su nuevo libro The Testaments, antes de que este fuera publicado.
«Había muchos correos electrónicos falsos de personas que intentaban editar incluso solo tres páginas, incluso cualquier cosa», comentó.
Por su parte, la compañía editorial donde trabaja Bernandini no fue culpada de nada y tampoco fue nombrada en el enjuiciamiento legal.
“Estamos agradecidos con el FBI y el Departamento de Justicia por su defensa y apoyo a los derechos de propiedad intelectual de los autores en todo el mundo”, señaló la ex -editorial en un comunicado el viernes.
Bernardini será codenado recién en abril y enfrenta hasta 20 años de cárcel.