El famoso actor George Clooney, no solo es conocido por su talento haciendo películas sino por su sentido del humor. Muchos de sus compañeros lo han catalogado como un bromista nato, lo que confirma el juego que le gastó al también actor, Richard Kind.

En 1995, Clooney se estaba divorciando de su esposa Talia Balsam, por lo que tuvo que mudarse al piso de su amigo Richard, quien vivía con su gato. Clooney que se quedaba en casa a la espera de que lo llamaran para alguna audición, se ocupaba de limpiar la caja de arena, ubicada a un lado del inodoro, que usaba el gato para hacer sus necesidades.

Al final del día Richard llegaba del trabajo a revisar la caja de arena y se fijaba en que estaba limpia, se lo comentaba a Clooney y este no se daba por enterado. Así pasaron cinco días, el gato haciendo lo suyo, Clooney limpiándolo y Richard sin ver nada, por lo que pensó que su mascota tenía un problema de estreñimiento y lo llevó al veterinario.

Al gato le recetaron algunos laxantes y le enviaron a casa a la espera de resultados, y ahí fue cuando Clooney decidió acabar con la preocupación de su amigo y decidió defecar en la caja de arena. Richard vio la evidencia y se alegró de que al fin su gato había mejorado, pero las carcajadas de Clooney no pudieron disimularse y le confesó la verdad. «Entiendo el humor, la defecación no me hace reír», dijo Richard.

El actor de Hollywood contó esta anécdota en el podcast Smartless, presentado por Jason Bateman, Will Arnett y Sean Hayes.

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