Nueva investigación sugiere que la cocaina era consumida en Europa mucho antes del siglo XIX. Aquí te contamos de qué trata exactamente.
En 1859, el químico alemán Albert Niemann aisló el principio activo de unas hojas provenientes de Sudamérica, marcando el inicio de la historia de la cocaína en Europa. Sin embargo, nuevas investigaciones en Milán sugieren que el uso de la planta de coca ya era conocido en la ciudad dos siglos antes de los experimentos de Niemann.
Cabe destacar que esta no es la primera vez que se encuentran rastros de cocaína en una investigación. En 2023, expertos de la Universidad Estatal de Milán llevaron acabo análisis de los femures de dos individuos del siglo XVII revelando rastros de cannabis, utilizado no con fines médicos, sino recreativos.
La clave del nuevo hallazgo se encuentra en los esqueletos del antiguo hospital público Ca’ Granda, cuyos restos han revelado rastros del consumo de coca.
En 2022, los restos del sepulcro de Ca’ Granda fueron sometidos a análisis toxicológicos por la Universidad Estatal de Milán. Se realizaron pruebas exhaustivas, incluyendo búsqueda de moléculas específicas y verificación de posibles contaminaciones, para asegurar la precisión de los resultados. Finalmente, se identificó la molécula de higrina en dos cerebros, una huella inconfundible del consumo de coca.
Según el artículo publicado en el Journal of Archaeological Science, Cristina Cattaneo, médica forense y líder del equipo de investigación, junto a otros expertos como Domenico Di Candia y Gaia Giordano, encabezaron el estudio que ha capturado la atención de la comunidad científica internacional. La investigación no solo agrega un nuevo capítulo a la historia de la cocaína en Europa, sino que también resalta la profunda conexión entre Milán y América Latina en el siglo XVII, época en la que la ciudad estaba bajo dominio español, facilitando así la llegada de plantas como la coca desde el Nuevo Mundo.
Este tipo de estudios toxicológicos en restos arqueológicos son excepcionales y Milán posee un patrimonio inigualable en la cripta de la iglesia de la Beata Virgen Anunciata, donde se conservan los restos de miles de pacientes fallecidos entre los siglos XV y XIX. El microclima en esta cripta ha permitido la conservación no solo de huesos, sino también de fragmentos de cerebro, lo que hizo posible este descubrimiento único de la igrina en dos cráneos del siglo XVII, datados mediante pruebas de carbono 14.
Cattaneo explica que los dos individuos que consumieron hojas de coca en el siglo XVII eran probablemente milaneses de clase baja o viajeros adinerados. «La Ca’ Granda era un hospital público: los viajeros extranjeros acudían allí y los residentes recibían tratamiento gratuito si eran indigentes, aunque los más pobres quedaban fuera del sistema», añade Cattaneo.
El descubrimiento cobra aún más relevancia en el contexto actual, ya que Milán enfrenta un grave problema de tráfico de cocaína, con un mercado que mueve aproximadamente 100 millones de euros al año. En 2023, se incautaron 100 kilos de cocaína en la ciudad, estimándose que la cantidad en circulación podría ser diez veces mayor.
El descubrimiento de cocaína en restos arqueológicos en Milán no solo desafía las percepciones sobre la historia de las drogas en Europa, sino que también destaca la importancia de estudios toxicológicos en contextos arqueológicos. Además, este hallazgo redefine lo que se sabía sobre la cocaína en Europa, una planta que, aunque conocida y utilizada desde hace siglos en Sudamérica, no se pensaba que tuviera presencia en el continente europeo en esa época.