Por primera vez en 60 años el comercio mayorista y minorista cubano se abrirá a los inversores extranjeros. Este hito histórico forma parte de la nueva reforma económica del presidente actual de Gobierno Miguel Díaz-Canel, la cual se suma a una serie de otras reformas sin éxito. ¿Será esta diferente?  

Debemos recalcar que este no ha de ser tomado a la ligera, sino que es un gigantesco paso para la histórica isla del caribe. A diferencia de todos los demás países de la región cuba no tiene centros comerciales, ni cadenas de supermercados, franquicias de marcas internacionales ni siquiera de marcas locales.

Desde las exportaciones e importaciones hasta las compras y ventas en los establecimientos minoristas y al por mayor, están sujetas al control exclusivo del Estado.

El gran paradigma, que bordea el absurdo, es que el Estado está en bancarrota.

La Razón

Quizás este ultima hecho es lo que empuja a Cuba a tomar semejante paso. El país vive un momento de dificulta extrema; escasean los alimentos, los productos de aseo y los medicamentes. A todo esto, se le suma una crisis energética, que deja a la isla en penumbras con apagones constantes, y un éxodo de más de 100.000 personas, mayoritariamente jóvenes, a otros países en especial Estados Unidos y otros de Europa.

El gobierno por su parte se ve incapacitado – a falta de recursos – de suministrar la canasta básica y la inflación hace cada vez más difícil comprar algo incluso teniendo dinero.

La producción agrícola del país también se encuentra mermada por la falta de maquinaria, piezas e insumos necesarios para la labor agrícola y producción industrial. Esto a llevado a que la producción del país se encuentre por debajo de los mínimos.

El Plan

Según el economista cubana Omar Everleny, es un gran pase de avance que participen empresas extranjeras en el comercio minorista, teniendo en cuenta que esto estaba antes prohibido.

El sector minorista se encargaría entonces de abasteceer los productos básicos a la población mientras que en el mayorista , se espera que las empresas extranjeras venden los insumos necesarios para surtir la decreciente producción agrícola e industrial de la isla.

«Se promoverá que se destinen fundamentalmente a la venta de materias primas, insumos, equipamiento y otros bienes que contribuyan a impulsar el desarrollo de la producción nacional; y el suministro de productos alimenticios, de aseo, de línea económica y para la instalación de sistemas de generación de electricidad con fuentes renovables de energía», explica el diario estatal Granma.

La empresas extranjeras, sin embargo, no tendrán espacio de acción libre puesto que estarán obligadas a trabajar junto con el Estado cubano en modalidad de empresa mixta. Dando a entender que la apertura no supone el fin del monopolio estatal sobre el comercio.

Así mismo, se indicó que la primera fase de las ventas de las empresas extranjeras se llevará a cabo en divisas lo cual implica que los cubanos que no tengan acceso a dólares no podrán comprar estos productos.

La asociación por tanto se esboza de la siguiente manera: la parte extranjera trae los productos, mientras que Cuba gestiona los trabajadores, el almacén, y el transporte. ‘’Los beneficios se repartirán de manera igual – o más o menos’’ señala Everleny.

Sin embargo, esta es tan solo una especulación, no se sabe con certeza cómo se va a aplicar en la práctica esta medida.

Riesgos y Consideraciones

La primera pregunta que sale a flote es si es que habrá empresas dispuesta a invertir en el sector comercial cubano.

«Siempre va a haber inversionistas arriesgados, y en el mercado cubano hay muchas oportunidades porque falta de todo. Imagino que habrá propuestas», indica Vidal

Pero habría que tomar en cuenta la dificultosa burocracia que los posibles inversores tendrían que enfrentar: permisos, autorizaciones y demás trámites.

Otra cosa por la que se tendría que velar es la insolvencia del Estado cubano. Cuba debe millones de dólares, que las empresas que entren no se vean afectadas por los impagos del gobierno seria algo que se tendría que asegurar.

Por último entra en escena el problema monetario; el peso cubano carece de valor internacional y ha reducido su valor en una quinta parte con respecto al dólar estadounidense en el ultimo año y medio.

Siendo así se tendría que definir la tasa de cambio y como las utilidades del inversionista vana salir de Cuba. En otras palabras, habrá que determinarse como se paga, con que moneda a que tasa de cambio. No se puede vender en pesos pues los precios serian muy altos, por lo que el estado ¿cambiara por divisas a las empresas para que las saquen al exterior o van a autorizar que vendan directamente con divisas? ‘’ esto según Everleny es ya una contradicción.

Habrá que esperar para ver que ocurre con la medida pues es algo que toma tiempo y no se puede ver inmediatamente. Dependiendo de cuantos inversores o empresas se presentan en los próximos meses podremos esbozar las cosas con mejor detalle.  

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