El Gobierno español se posiciona claramente en contra de la propuesta de la Comisión Europea de incluir el gas natural y la energía nuclear como opciones verdes en el marco de la UE.
La crítica se refiere a los planes del marco jurídico de la UE en el Pacto Verde. Con ello se intenta orientar a las empresas e inversores nacionales e internacionales para que identifiquen y promuevan así actividades y sectores económicos ecológicos y sostenibles. De este modo, se reducirá la emisión de gases perjudiciales para el clima y se garantizará la consecución del objetivo de neutralidad climática para 2050.
Según el gobierno español, en la transición hacia una energía respetuosa con el clima, la energía nuclear y el gas natural tendrían que desempeñar un papel. Pero, sólo durante un tiempo limitado. A largo plazo, hay mejores opciones. Esas, a diferencia de la energía nuclear y el gas natural, no están asociadas a un alto riesgo y daño medioambiental.
La vicepresidenta y ministra para la Transición Medioambiental y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, fue clara al respecto. «Independientemente de que puedan seguir acometiéndose inversiones en una u otra, consideramos que no son energías verdes ni sostenibles.»
Otros Estados miembros de la UE en contra de los planes de la Comisión Europea
Tanto Alemania como Austria también criticaron la medida de la Comisión Europea.
Según el ministro alemán de Economía y Clima, Robert Habeck, la Comisión Europea corre el riesgo de diluir la buena etiqueta de la sostenibilidad. La ministra alemana de Medio Ambiente, Steffi Lemke, también calificó de absolutamente errónea la propuesta de la Comisión Europea.
La ministra austriaca de Protección del Clima, Leonore Gewessler, incluso amenazó con demandar si las dos fuentes de energía se incluyen en el plan de la Comisión Europea.