Una filme que retrata muy bien los dilemas morales y religiosos es, El veredicto (la ley del menor). Aquí te contamos en que está inspirada.
El veredicto (la ley del menor) es un drama cinematográfico de 2017 dirigido por Richard Eyre y basado en la novela de 2014 del reconocido escritor británico Ian McEwan. La película, producida por Duncan Kenworthy, cuenta con un guion escrito por el mismo autor del libro, McEwan y está protagonizada por Emma Thompson, Stanley Tucci y Fionn Whitehead.
La película, estrenada mundialmente en el 42º Festival Internacional de Cine de Toronto el 9 de septiembre de 2017, cuenta la historia de Adam (Fionn Whitehead), un adolescente testigo de Jehová con leucemia que enfrenta un dilema entre su vida y sus creencias religiosas. Fiona (Emma Thompson), una jueza de la Corte Suprema en Londres, debe decidir si obliga a Adam a recibir una transfusión de sangre que salvaría su vida pero contradice su fe, mientras lidia con su propio desmoronamiento personal junto a su esposo Jack (Stanley Tucci).
La película explora la tensión entre la justicia y la religión, así como el impacto emocional de esta decisión en el joven y en la jueza.
La historia real
Según un articulo de The Sunday Morning Herald, en la vida real, el joven testigo de Jehová con leucemia tenía solo 15 años. La Ley de Menores inglesa dictaba que el juez tenía la obligación de proteger la vida del menor, pero también deseaba mostrar seriedad hacia el niño y su familia. Por ello, lo visitó en el hospital, donde hablaron extensamente sobre fútbol.
En la adaptación de Ian McEwan, el personaje de Adam (Fionn Whitehead) está a unos meses de cumplir 18 años. Él sabe claramente lo que quiere y sus padres, aunque angustiados, apoyan su decisión en lugar de imponer la suya. Adam es el más sensato de la familia. La jueza Fiona Maye (Emma Thompson) visita a Adam en el hospital, tal como hizo el juez en la vida real. Sin embargo, en lugar de fútbol, conversan sobre poesía. Adam, que ha aprendido a tocar una canción en la guitarra, y Fiona cantan juntos. Esta interacción revela un lado más humano de Fiona, quien enfrenta un desafío emocional desconocido para ella.
La película, que destaca la complejidad de decisiones morales y emocionales, refleja la habilidad de McEwan para explorar temas profundos en situaciones límite.