El camarógrafo de la infame página porno Girls Do Porn, Matthew Wolfe de 40 años, se declaró culpable la semana pasada en una corte de San Diego por conspirar en pos del tráfico sexual de mujeres.

Vuelve a resurgir la polémica que rodea la página Girls Do Porn y a sus creadores Kiwi Michael Pratt y Matthew Wolfe. Con veinte demandas civiles de mujeres que alegan fueron inducidas a hacer videos porno contra su voluntad, el caso Girls Do Porn se ha convertido en el portavoz de las deplorables prácticas y realidades que se esconden detrás del mundo del porno.

Los dos neozelandesas habrían inmigrado a Estados Unidos para armar su propio sitio de pornografía por suscripción. La controversia reside en que fue en gran parte a través de engaños y manipulación que los depravados conseguían que las ‘modelos’, muchas de ellas habiendo apenas cumplido los 18 años y algunos casos inclusive menores de edad, se prestaran para filmar videos porno en los que no tenían intención de participar inicialmente. Sería solo después de pagarles el viajes, y una vez dentro del cuarto de hotel después de hacerles el maquillaje, que les comentaban del verdadero ‘trabajo’ para el que habían sido contactadas. Las testigos afirman que se les fue asegurado que los videos no estarían en internet y que solo se venderían como copias físicas en Australia y Nueva Zelanda.

Otras cuentan que durante la firma de contrato les daban alcohol o marihuana, convenciéndolas que no hacía falta leer el documento, incluso hay lagunas que declaran que se les fue pagado menos de lo que inicialmente les fue prometido, que de los 5000$ dólares que estipulaban en el ‘contrato’ solo se les pagaba 3000$ sin posibilidad a reclamo. Esto es verdaderamente repugnante pues se estima que la compañía tenia una ganancia de hasta 17 millones de dólares según los documentos presentado en la corte.

La maraña que se teje detrás del sitio no solo involucra a estas dos personas, sino que hay muchos otros ‘cómplices’ que facilitaban el funcionamiento del sitio. Desde personas que contactaban a las modelos, las transportaban, pasando por falsos abogados hasta incluso otras mujeres que tendría en rol de convencer a las recién llegadas este era un trabajo como cualquier otro y que al fin del día ‘no era la gran cosa’. De todas estas personas los dos socios son los únicos a los que la justicia ha podido alcanzar, aunque el FBI continua en la procura de otras dos personas involucradas en el negocio. Bastante desalentador es el hecho que Pratt se dio a la fuga y hasta ahora no se sabe su paradero. La CIA ofrece una recompensa de 50,000$ por información certera la ubicación de este inescrupuloso.

Es por eso que la sentencia de su complica Wolffe resulta tan importante para las víctimas en más de un sentido. Igualmente, la ejecución del proceso sirve de advertencia para quienes estén haciendo lo mismo dentro del rubro y para dar una vos de aliento a las mujeres que haya o estén pasando por una situación similar.

Wolfe es responsable de filmar más de 100 videos en la plataforma, se encargaba de subir los videos a internet, llevaba el libro de cuentas de la compañía y operaba con diversos negociosos para promover la empresa. La declaración de culpabilidad de Wolfe es uno de los pasos finales en un proceso que ha durado ya tres años y que a ya lastimado seriamente la vida de muchas jóvenes.

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