Ómicron

A principios de noviembre, Botsuana alertaba de la aparición de una nueva variante de coronavirus. Apodada como ómicron, esta variante ha puesto en jaque a todo el mundo por su alto nivel de mutabilidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que es una variante “preocupante”, porque tiene más de 50 mutaciones. Estas pueden tener un impacto en el comportamiento del virus, su nivel de propagación y los síntomas graves que causa.

Del total, 32 de estas mutaciones se encuentran en la proteína S, y es lo que principalmente preocupa a los expertos. La OMS expone que «la evidencia preliminar sugiere un mayor riesgo de reinfección con esta variante, en comparación con otras».

Al contrario que la cepa original y las otras variantes, ómicron no produce la pérdida de gusto y olfato. En los primeros casos detectados en Sudáfrica, los infectados presentaban fatiga y algunos de ellos tenían el pulso acelerado.

Pese a la alerta generalizada que se ha extendido, la doctora sudafricana Angelique Coetzee, la primera en alertar sobre su existencia, asegura que por el momento los casos son muy leves. «No hemos hospitalizado a nadie aún. He hablado con otros colegas y el panorama es el mismo», asegura.

Ahora los estudios se centran en descubrir cuál es su nivel de virulencia. El continente más afectado es el africano, donde el bajo porcentaje de población vacunada facilita el resurgimiento de nuevas variantes.

Europa ya ha detectado los primeros casos. Madrid ha registrado un positivo de ómicron en el Hospital Gregorio Marañón. Sin embargo, el alto porcentaje de vacunación en el país, cerca de un 80% tranquiliza a las autoridades, que recuerdan que la vacuna es esencial para evitar los efectos graves en caso de contagio.

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