Existe una poderosa droga que convierte en zombi a quien la inhala. Se obtiene pulverizando catalizadores de coche, y se llama Bombé.

Está muy extendida en los barrios pobres de la República Democrática del Congo, y a las personas que abusan de ella se les llama los «zombis de Kinshasa«, la capital del Congo.

La droga se produce a través de convertidores catalíticos y, después de consumirla, la gente camina lentamente y pierde toda la emoción en sus rostros. Para obtenerla, los traficantes desenroscan los catalizadores de los coches aparcados y extraen el contenido, sustituyéndolo por cables metálicos. De hecho, los catalizadores contienen ciertos compuestos químicos como el tramadol, el nitrilo, el dolareno y la ampicilina.

La droga adopta la forma de un cristal con un polvo marrón. Esnifarla es la forma más fácil, pero también se puede poner en un cigarrillo y fumarla.

El abuso de esta droga se ha convertido en una auténtica epidemia y preocupa a las autoridades.

Muchas personas abusan de las drogas para olvidarse de las condiciones en las que viven, buscando en ellas una alternativa para sentirse mejor. La poderosa droga les da una sensación de saciedad, dada la situación de emergencia alimentaria del país.

Su coste es muy bajo, por lo que es accesible para todas las personas que viven en la pobreza. Afirman que sólo pagan un euro por ella. Para comprarlo, los consumidores están dispuestos a todo. Cometen robos y otros delitos para conseguir dinero y gastarlo en drogas.

Las consecuencias de esta droga son irreversibles y pueden provocar problemas cardíacos y pulmonares, así como cáncer. Esta plaga ha dejado a su vez varias muertes a su paso.

Algunas organizaciones han tomado medidas para crear programas específicos para ayudar a los drogadictos.

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