Esto en España no es un milagro, sino la evolución de la ciencia. Científicos españoles han conseguido que una mujer ciega reconozca formas y letras con un implante cerebral. Por primera vez, se utilizaron electrodos directamente en la corteza visual de una persona ciega.

¿Quién es el paciente? Se llama Bernardeta Gómez. Era profesora de biología pero, hace unos 16 años, una septicemia la dejó ciega. Ahora tiene 57 años, y gracias a la ciencia, y por tanto al implante en su cerebro, ha podido percibir patrones y reconocer algunas letras del alfabeto. La investigación, en la que participó la Sra. Gómez, duró tres meses, y los avances se produjeron lentamente, con mucha perseverancia.

El sistema ha sido diseñado por científicos de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), y es la primera vez que se utiliza esta tecnología en una persona ciega. Obviamente, la ceguera de la mujer volvió a aparecer una vez que se desconectó el enchufe, pero los científicos están ahora reclutando nuevos voluntarios para llevar adelante esta nueva tecnología.

Lo que los científicos hicieron concretamente fue insertar una placa con 96 electrodos en el cerebro. Cada una mide 1,5 milímetros de largo y 80 micras de diámetro. Un investigador de la UMH declaró: «Es la primera vez que se implanta en la región visual del cerebro y en una persona ciega.» Además, los electrodos no sólo envían señales eléctricas, sino que también recogen la respuesta neuronal y la envían a un sistema externo. Algo igualmente nuevo. A todo esto se suma el diseño de una retina artificial.

Pero, ¿qué hace que este proyecto sea especial en comparación con sus predecesores? El director del proyecto responde: «A diferencia de otros enfoques que tratan de restaurar parte de la visión del ojo, como la optogenética, aquí nos hemos ‘saltado el ojo’. Los ojos de la señora ni siquiera perciben la luz”.

La adquisición momentánea de la vista fue un proceso gradual para el paciente. Al principio sólo podía percibir barras estrechas, luego barras anchas, luego cuadrados… y sólo después aprendió a distinguir patrones. Era capaz de percibir un rostro humano y la cara de un perro. Tiempo después, incluso fue capaz de jugar a una versión simplificada del famoso videojuego «Pac-Man«.

Durante una entrevista, Bernardeta Gómez aseguró no sentir especial nostalgia por haber podido volver a ver durante unos meses. Sus palabras: «Sabía a dónde iba. Tenía muy claro que no iba a recuperar la vista, pero siento una gran satisfacción personal y me siento recompensado por ello«.

Lo más importante es la sensación que tuvo y la gran experiencia que vivió. Todavía queda mucho por hacer en este campo, para que personas como la Sra. Gómez puedan beneficiarse de los resultados de este tipo de investigación. Todavía quedan por resolver numerosos problemas científicos y técnicos, pero historias como ésta dan esperanzas, y nos hacen reflexionar sobre el poder de la ciencia.

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