A finales de 2007, España daba la buena noticia: su PIB por habitante superaba al de Italia, pero mucho ha cambiado a partir de entonces. Desde la crisis económica de 2008, sus cifras han ido en picada. Italia y Francia le han acompañado en el descenso.

Mientras unos sufren otros celebran. República Checa ha conseguido superarse, después de posicionarse muchas veces entre los últimos del ranking europeo. Los españoles obtuvieron en 2019 un Producto Interno Bruto per cápita de 38.128 dólares, los checos consiguieron 38.152 dólares. Esto podría deberse a que se convirtieron en grandes socios de los alemanes, quienes siguen siendo un 25% más adinerados que el resto.

Aunque en los últimos 30 años España se ha esforzado por aumentar en un 50% su PIB, esto no ha sido suficiente. La diferencia entre España y Alemania sigue siendo la misma que en 1997.

Otro aspecto determinante es el índice de desempleo, mientras que los checos tienen un 3%, los españoles ascienden a un 16%.

“Entre 1980 y 2019 la tasa de desempleo de España ha sido casi del 17%. Si lográsemos bajarla en 10 puntos el PIB español crecería un 13% más«, asegura Rafael Doménech, economista del BBVA, a El País.

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