Después de la erupción volcánica cerca de la isla de Tonga el pasado sábado, el país insular quedó temporalmente aislado por completo de la comunicación con el mundo exterior. Los primeros informes revelan la inmensa magnitud de la destrucción.

¿Qué pasó cerca de Tonga el sábado?

Frente a la costa de la nación insular del Pacífico de Tonga, al norte de Nueva Zelanda, el volcán submarino Hunga-Tonga-Gunga-Ha’apai entró en erupción el sábado. Provocó olas de tsunami en muchos estados del Pacífico, además de Tonga, Nueva Zelanda y Alaska también se vieron afectadas. La ola del tsunami se sintió incluso en Perú, a 10.000 kilómetros de distancia.

Dado que la comunicación con Tonga se vio gravemente interrumpida por la erupción volcánica, el alcance real de los daños sólo puede especularse. Sin embargo, los habitantes del estado insular describen su país como un paisaje lunar. Una capa de ceniza de un centímetro de espesor cubre la isla, numerosas carreteras y puentes fueron destruidos. También se ha cortado un importante cable submarino, por lo que la comunicación por Internet se ha interrumpido localmente. Según los informes australianos, el número de muertos fue bajo, con una mujer británica desaparecida.

Tonga consta de 170 islas, 36 de las cuales están deshabitadas.

Cenizas volcánicas tóxicas e infraestructuras destruidas, ¿cómo se ayudará ahora a Tonga?

Tras la erupción del sábado, una nube de ceniza volcánica se está extendiendo por el Pacífico. Esto es tóxico, por lo que se ha pedido a los residentes de Tonga que se cubran la cara con una máscara cuando estén al aire libre. Las aguas subterráneas también han sido contaminadas, y a la gente se le dice que sólo beba agua embotellada.

Los Estados de Oriente Medio de Tonga ya han anunciado la entrega de ayuda, al igual que la OMS y Unicef.

Sin embargo, el problema de la ayuda exterior es la situación de la pandemia, que sigue siendo fuerte. El estado insular ha sido considerado hasta ahora una zona libre de Corona. Las autoridades locales temen ahora que el virus sea introducido por los envíos de ayuda extranjera.

Curits Tu’ihalangingie, jefe adjunto de la misión de Tonga en Australia, declaró a la agencia de noticias Reuters: «No queremos crear otra ola, un tsunami de COVID-19». El gobierno de Tonga está discutiendo actualmente las prioridades de las entregas de ayuda.

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