El renombrado director de cine Hitchcock estrenó Marie, la ladrona en 1964 pero su protagonista no quedó contenta con su trato fuera del set.
Marnie, la ladrona, estrenada en 1964, es una película obsesiva, catártica y profundamente extraña, fiel al estilo cinematográfico sombrío y enfermizo de Hitchcock. Estas características, según la protagonista Tippi Hedren, no solo se reflejan en el ámbito creativo, sino también en la personalidad de este icónico director.
Hitchcock logró crear una atmósfera de pesadilla que refleja el tormento interno de su retorcida protagonista, tan perturbadora como los personajes que la rodean. Como de costumbre, nos deja con escenas magistrales, tanto de suspenso como de una sensualidad desbordante.
Sin embargo, esa atmósfera tormentosa se hizo realidad para la estrella de la película, Tippi Hedren, quien ha expresado en varias ocasiones lo terrible que fue la experiencia de trabajar con Hitchcock.
Al parecer, la obsesión que él imprimía en sus personajes, dándole a su filmografía ese sello personal, también la trasladaba al trato con sus actrices fuera de cámaras.
Según Tippi Hedren, en una entrevista que concedió hace unos años a RTÉ (servicio de información pública en Irlanda), Hitchcock «tenía tendencia a obsesionarse un poco con sus protagonistas femeninas», comentaba la actriz. «Ya sabes… Eso era una especie de MO [Modus Operandi]».
Hedren continúa diciendo que ese tipo de comportamiento se convirtió en un problema justo después de terminar el rodaje de Marnie, la ladrona, cuando él le pedía cosas que ella no podía hacer por él. «Había cosas que se suponía que yo debía hacer y a las que me negué», explicaba. «Dije que quería romper el contrato. Y él me dijo: ‘No puedes. Tienes una hija a la que cuidar’. Y yo le respondí que nadie que me quisiera querría verme en una situación en la que no estuviera feliz».
«Le dije que me quería ir. Y él me dijo: ‘Arruinaré tu carrera’. Y así lo hizo. Me mantuvo bajo contrato durante un año y medio, aproximadamente. Me pagaba 600 dólares a la semana».
Cuando se estrenó Marnie, la ladrona, que tuvo menos éxito que Los pájaros estrenada un año antes, la actriz gozaba de un reconocimiento que le permitía tener más oportunidades en la escena. Pero Hitchcock cumplió su amenaza y truncó su carrera.
«Tiempo después me enteré de que hubo directores interesados en mí para sus películas. Pero él decía que no estaba disponible», explicaba. «La que más me dolió fue cuando Truffaut me quería para una película y [Hitchcock] le dijo que no estaba disponible».
Aunque la calidad de las obras de Hitchcock no puede ser negada, siempre queda abierto el interrogante sobre la ética en la escena artística y la permisividad del medio, que le da camino libre a un director con poder para cruzar la línea del respeto y la intimidad.
