Gina Haspel la espía que borró los peores secretos de la CIA

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Excepcionalmente, Donald Trump ha designado a una mujer para dirigir la CIA, pero su currículum llama la atención por otros motivos

Aunque lleva 33 años trabajando en la agencia de inteligencia más famosa del mundo, es difícil encontrar fotos antiguas de Gina Haspel. Durante la mayor parte de su carrera, Haspel ha trabajado como agente secreta, en destinos desconocidos. Y en la CIA se valora mucho la discreción, especialmente en alguien con su historial.

Haspel, de 61 años, entró en la CIA en 1985

Donald Trump destacó su condición de mujer cuando esta semana propuso ascenderla de subdirectora a directora de la agencia. La atención, sin embargo, enseguida se dirigió a un aspecto más relevante de su currículum: Haspel está implicada en lo que el senador republicano John McCain ha definido como “uno de los capítulos más oscuros de la historia de América”, las torturas a prisioneros en tiempos de la Administración Bush, después de los ataques del 11-S.

“Tiene una extensa carrera en el extranjero y ha sido jefa de estación en varios de sus destinos”, afirma la web oficial, sin dar más detalles, aunque algunas informaciones la sitúan en Londres, Turquía y Asia Central. También ha ocupado varios cargos en Washington en el servicio clandestino nacional y ha recibido “numerosos premios” por su carrera, incluido el galardón George H. W. Bush por su labor en la lucha antiterrorista.

Poco o nada se sabía de su papel en este terreno hasta hace un año, cuando emergieron las primeras revelaciones de que había dirigido una de las prisiones secretas abiertas en el extranjero por Bush, en Tailandia, en el 2002. Agujeros negros, se las llamaba. El prestigioso portal de periodismo de investigación ProPublica se ha retractado esta semana de su acusación de que estaba al frente cuando uno de los detenidos, Abu Zubaydah, sospechoso de pertenecer a Al Qaeda, sufrió ahogamientos simulados ( waterboarding ) 83 veces en una semana y fue sometido a otras prácticas de tortura que han quedado establecidas en un informe del comité de Inteligencia del Senado. Haspel llegó después de que se produjera ese episodio, aunque bajo su mando también se produjeron torturas a otro detenido, como sostiene también The New York Times.

“Haspel hizo exactamente lo que el país y la agencia le pedían”, la defiende el exdirector de la NSA.

El turbio pasado no acaba aquí. Se cree que fue ella –como jefa de gabinete del director de operaciones especiales, José Rodríguez– quien dio la orden de destruir vídeos con imágenes de estos interrogatorios después de que varios miembros del Congreso exigieran formalmente que se revelara el contenido de esas cintas. Rodríguez reconoció después en sus memorias que se las quitó de encima para no tener “unas horribles instantáneas” que pudieran arruinar la vida de algunas personas, aunque la descargó de responsabilidad. La investigación del Departamento de Justicia se cerró sin presentar cargos pero ese pasado bloqueó su ascenso a responsable de operaciones clandestinas en el 2013.

Las asociaciones de defensa de los derechos humanos y varios senadores ya protestaron en su día por el nombramiento de Haspel como subdirectora de la CIA con la llegada de Trump a la Casa Blanca. Varios excolegas defendieron públicamente su labor entonces, y también ahora, que podría ser promovida a jefa suprema. “Haspel hizo exactamente lo que la agencia y el país le pidieron que hiciera”, ha declarado el general Michael Hayden, exdirector de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) y exagente de la CIA, a The Cipher Brief, el portal especializado en seguridad.

Su designación, junto al de su hasta ahora jefe, el halcón Mike Pompeo, como secretario de Estado ha reavivado el temor a que Estados Unidos vuelva a las andadas. Trump llegó a decir que “la tortura funciona” pero luego se retractó; algunos expertos con los que habló del tema le dijeron que no es el método más efectivo de interrogatorio. “Haspel va a tener que explicar la naturaleza y el alcance de su papel en el programa de interrogatorios de la CIA en su proceso de confirmación”, ha advertido McCain, senador por Arizona, que fue torturado durante la guerra de Vietnam. Otro republicano, Rand Paul, ha advertido que no apoyará el nombramiento.

“Estoy agradecida por la oportunidad y halagada por la confianza del presidente Trump en mí”, ha dicho la candidata en un comunicado. Será noticia que Haspel llegue a dirigir la agencia, pero más por superar el escrutinio del Senado que porque por primera vez la dirija una mujer o porque, excepcionalmente, Trump no haya propuesto a un hombre.


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