Proyecto Cervantes, a la búsqueda de sus restos

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La prospección con georradar en la iglesia del Convento de Las Trinitarias ha identificado cinco zonas principales que presentan anomalías asociables a enterramientos o estructuras funerarias. Son los primeros resultados del Proyecto Cervantes, los trabajos iniciados el pasado 28 de abril para encontrar los restos del escritor Miguel de Cervantes en este templo del centro histórico de la capital.

Acompañados por la alcaldesa de la ciudad, Ana Botella, el historiador Fernando de Prado, el investigador Luis Avial y el antropólogo forense Francisco Etxeberria -impulsores de la búsqueda del lugar de enterramiento de Cervantes- han presentado los resultados del estudio, según ha informado el Consistorio de la ciudad.

El pasado 28 de abril comenzaron los trabajos en el convento de Las Trinitarias. La primera fase implicó un análisis en profundidad no invasivo, mediante escaneado 3D, georradar y fotografía infrarroja, que ha permitido a los investigadores conocer las estructuras del subsuelo, donde han localizado cinco zonas principales de interés.

Son varias las fuentes que documentan el enterramiento de Miguel de Cervantes en el Convento de San Ildefonso de las Madres Trinitarias, una tesis que sostiene, entre otros, Mariano Roca de Togores, Marqués de Molins, en 1870 en el libro La sepultura de Miguel de Cervantes. La obra señala que los restos de Cervantes fueron inhumados en 1616 y que permanecen en el mismo edificio, a pesar de las obras realizadas en el tiempo.

Además, como ha explicado el antropólogo forense Francisco Etxeberria, existen diversos datos autobiográficos e históricos sobre Miguel de Cervantes, que aportan gran cantidad de información sobre sus características físicas y diversas patologías y lesiones en su cuerpo, que harían posible la identificación forense de los restos.

Una treintena de nichos

El sondeo ha confirmado la existencia de una treintena de nichos situados en la cripta de la iglesia, que contienen restos óseos. Los investigadores del proyecto señalan que “es razonable considerar que, de haberse exhumado los restos de Miguel de Cervantes con motivo de las obras efectuadas en la iglesia, éstos se hubieran depositado en alguno de estos nichos, al igual que cualquier otro resto óseo encontrado en el subsuelo”.

Por tanto, esta zona de sepulturas en la cripta sería la primera en inspeccionarse en la segunda fase del proyecto, mediante un análisis directo in situ con criterios arqueológicos y antropológicos, según los impulsores de la búsqueda.

Existen otras cuatro ubicaciones, además de las tumbas de la cripta, que han arrojado datos interesantes y que podrían ser también examinadas, en función de los resultados que se obtengan de estos nichos.


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